Monday, June 16, 2014

Las UACFel ayudan en mitigación de conflictos por ataques de felinos

Fotografía de cámara-trampa tomada en Barra del Pacuare en caso de depredación atendido por UACFel. Foto: Cortesía Earl Junier, Rolando Thompson y Ever Urbina
Este artículo fue publicado originalmente en The Tico Times:
Rapid response units help mitigate conflicts over wildcat attacks on farm animals 

Por Fabiola Pomareda/ pomaredafabiola@gmail.com

Esta puede ser una llamada típica de un finquero a una de las oficinas de guardaparques en Costa Rica: “Me mataron dos terneros, venga atrápeme el gato”.

Los ataques de felinos al ganado son un problema recurrente en la zona rural de Costa Rica y a menudo terminan con la matanza de felinos de especies en peligro de extinción. Tanto pumas como jaguares atacan al ganado (vacas y ovejas), caballos y perros y algunos finqueros buscan venganza cazando a los felinos o permitiendo la entrada de cazadores a sus fincas.

Para enfrentar la problemática y ayudar a reducir los ataques al ganado, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), en conjunto con la organización conservacionista Panthera, iniciaron un programa en septiembre pasado, para crear unidades de respuesta.

Las Unidades de Atención de Conflictos con Felinos (UACFel) son resultado de la firma de un convenio entre el SINAC y Panthera y se trata de funcionarios del SINAC que atienden los ataques de felinos en fincas, determinan si éstos son por pumas o jaguares, hacen un reporte y proponen medidas para aplicar en cada caso.

Las medidas se enfocan primordialmente en el manejo del ganado, arreglos de los corrales, construcción de bebederos, instalación de cercas eléctricas, ponerles campanas a las vacas, o introducir un burro o búfalos de agua -animales que espantan a los felinos-.

En el Área de Conservación Arenal Huetar Norte (ACAHN), por ejemplo, se han presentado 20 casos de ataques de felinos entre el 2008 y el 2013, según datos del SINAC. Estos han sido en zonas como La Palma de Fortuna, La Castelmare de Pital, El concho de Pocosol, El Trapiche en Caño Negro, Pueblo Nuevo de Zarcero, Bajos del Toro Amarillo, Buena vista en Guatuso y Finca Costa Ana.

En el Área de Conservación La Amistad-Pacífico (ACLAP) han habido 8 casos del 2010 al 2013, en las zonas de Hotel Paraíso del Quetzal, Páramo, Pérez Zeledón, Durika y Canaan de Rivas.

Roberto Salom Pérez, director para Costa Rica de Panthera, explicó que por lo general los funcionarios del SINAC tenían dificultad para atender estos casos por falta de tiempo, recursos o capacitación técnica, por lo que se decidió transferir esa información por medio del convenio.

“Lo que eso ocasionaba era que los finqueros tomaban las soluciones por su propia cuenta y eso normalmente terminaba con la matanza del felino”, dijo Salom.

Actualmente las UACFel operan en nueve de las 10 áreas de conservación -exceptuando el Área de Conservación Tempisque-, precisó Yocelin Ríos Montero, funcionaria en la Secretaría Ejecutiva de la Gerencia de Vida Silvestre del SINAC.

Los funcionarios han recibido ya dos capacitaciones; la segunda de ellas realizada en el reciente Simposio Internacional de Conservación de Felinos en América, a fines de mayo en Sarapiquí.

Y desde septiembre del año pasado, las UACFel, han recibido más de 40 reportes vía telefónica o por redes sociales, informó Daniel Corrales, biólogo investigador de campo y especialista en el Programa de Conflicto Felinos-Ganado, de Panthera Costa Rica.

Cuando se recibe el reporte, que se hace vía telefónica o por redes sociales, el funcionario del SINAC se debe desplazar inmediatamente al área para recopilar información, tomar fotografías y conversar con la gente. Luego elabora un reporte, hace un análisis y se define la estrategia antidepredatoria que debe llevar al cabo el finquero o el propietario afectado.

“Uno hace una negociación con el finquero; no se trata de imponerle nada. Uno le plantea dos o tres medidas que podrían resultar beneficiosas para reducir la vulnerabilidad del ganado”, explicó Corrales.

Por ejemplo, cita Corrales, “si el ganado está a la par de un bosque y en el bosque está la quebrada, el ganado tiene que ir ahí a tomar agua y el bosque es la casa del felino”. Una medida de prevención es poner una pila o bebedero dentro de la finca para que el ganado no tenga que adentrarse en el bosque.

El enfoque, tanto para Panthera como para las UACFel, no es la compensación económica, de pagarle al finquero por los animales que ha matado el felino. El enfoque es mejorar el manejo del ganado para que el finquero no siga perdiendo animales.

“El enfoque que estamos tratando de usar”, dijo Salom, “es que atendemos el caso, hacemos una inversión para hacer algo en la finca, el ganadero pone una parte, nosotros ponemos otra y eso garantiza que la posibilidad de futuros ataques es mínima o nula”.

Un ejemplo que dio Corrales es el de construir encierros nocturnos para el ganado. Generalmente Panthera pone el costo de los materiales de construcción, como clavos, láminas de zinc o alambre cuando se ocupe, y el ganadero pone la madera, que la tiene en su finca.

También han usado cercas eléctricas, encierros para terneros recién nacidos, con alambres de púas y sensores de luz en movimiento. Las campanas para que las vacas alerten sobre la presencia de un animal tienen un costo de ¢4.500, por ejemplo.

Asimismo, Panthera donó cuatro cámaras-trampa a cada área de conservación, las cuales ayudan a determinar qué tipo de felino actúa en la zona. Cada cámara cuesta aproximadamente $220.

En promedio se invierten $254 por finca, en materiales.

Corrales refirió que a través del trabajo realizado por Panthera de 2010 hasta la fecha, con medidas anti-depredatorias, se han detenido los ataques en 20 fincas.

Una de las principales causas por las que los felinos atacan al ganado es porque no tienen suficientes presas en el bosque. Según Salom, en este sentido hay iniciativas para reforestar y para firmar un acuerdo entre Panthera y el finquero, en el que éste último se compromete a no permitir la cacería en su finca “porque sabemos que esa es una de las principales causas porque el felino tiene hambre y busca lo que sea”.

Uno de los puntos pendientes es la sostenibilidad financiera del proyecto a largo plazo a nivel de las UACFel, dijo Salom, refiriéndose a los fondos para implementar las medidas en las fincas.

Ríos, por su parte, adelantó que para el próximo 4 de julio, Día Nacional de los Felinos Silvestres, se espera la firma de un decreto ejecutivo para oficializar las UACFel y para presentar una estrategia de conservación de los felinos silvestres.

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