miércoles, 21 de enero de 2015

Presidentes Evo Morales y “Pepe” Mujica hablarán en la UCR

Jordan Vargas, presidente de la FEUCR. Foto: Fabiola Pomareda

 
 
Fabiola Pomareda / Voces Nuestras
Los presidentes Evo Morales y José Mujica, de Bolivia y Uruguay respectivamente, estarán en la Universidad de Costa Rica (UCR),  como parte de la clausura del Encuentro Social y Cultural de Movimientos Sociales por la Integración Latinoamericana.
Dicho encuentro se llevará a cabo el miércoles 28 de enero, en el marco de la III Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), a realizarse en Costa Rica el 28 y 29 de enero.
Jordan Vargas, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica (FEUCR), dijo que se invitó a los mandatarios de los 33 países miembros a que visitaran la Universidad de Costa Rica (UCR).
Hasta el momento los únicos mandatarios que confirmaron que estarán en el auditorio de la Facultad de Derecho de la UCR son los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Uruguay, José “Pepe” Mujica y se les espera para la noche del miércoles 28 de enero, después de las 8:30 pm., indicó Vargas.
“En la UCR tenemos un precedente, que fue la visita del presidente de Ecuador, Rafael Correa, el año pasado. Esta vez la seguridad será responsabilidad de los oficiales de seguridad de la universidad y del servicio de inteligencia encargado de todo el encuentro y de la cumbre de la CELAC”, señaló el joven.
Vargas explicó que entendiendo las limitaciones de espacio que hay en el auditorio de Derecho, sólo podrán entrar 450 personas.
“Como sabemos que estos mandatarios latinoamericanos son sumamente populares y muchas personas querrán asistir, la conferencia se proyectará en una pantalla gigante situada afuera del auditorio, para los que no puedan ingresar”, agregó.
Las personas que tendrán entrada serán quienes las obtengan a través de las organizaciones sociales, sindicales o estudiantiles a las que pertenecen. El control de la entrada se realizará con una lista con nombre y número de cédula, aclaró.
Escucha el audio de VN Noticias aquí: http://www.vocesnuestras.org/node/1531
Mesas de diálogo y declaratoria
El fin del Encuentro, según sus organizadores, es “debatir mecanismos, estrategias y acciones que fortalezcan los procesos de integración en beneficio de nuestros pueblos”.
El día 28 de enero habrá tres mesas de discusión y trabajo, sobre soberanía e independencia; participación ciudadana; e integración regional. Luego se leerá y aprobará una resolución del encuentro. Posteriormente habrá un festival cultural y a partir de las 8 de la noche será la clausura.
Para más información sobre el evento visite: https://www.facebook.com/EncuentroSocialCelac


viernes, 16 de enero de 2015

Sostendrán Encuentro de Movimientos Sociales paralelo a la CELAC

Foto: Cortesía Lanuevarepublica.org.


Por Fabiola Pomareda


 

San José, Costa Rica.- Un grupo de movimientos sociales latinoamericanos sostendrá un encuentro paralelo a la cumbre de la CELAC, en San José, Costa Rica, con la idea de debatir sobre estrategias y acciones en beneficio de los países latinoamericanos y buscar mecanismos de participación popular en la tercera Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

 

El Encuentro de los Movimientos Sociales por la Integración Latinoamericana se realizará el 27 y 28 de enero en la sede Rodrigo Facio de la Universidad de Costa Rica. Luis Chavarría, Secretario General de la Unión Nacional de Empleados de la Caja (UNDECA) y uno de los organizadores, dijo que a nivel nacional participan en la planeación del encuentro unas 100 organizaciones sociales.

 

En el encuentro estarán representantes de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica (FEUCR), del Sindicato de Empleados de la UCR (SINDEU), sindicatos del magisterio y del sector salud, movimientos en defensa de las zonas costeras, grupos en defensa de las carreteras, comités patrióticos y representantes de movimientos latinoamericanos que vendrán del extranjero.

 

“Para los sectores sociales y populares de nuestro continente es sumamente importante apoyar este proyecto de la comunidad económica latinoamericana y del caribe CELAC”, indicó Chavarría, en entrevista con Voces Nuestras.

 

El día 27 habrá un encuentro de las redes de los pueblos y un encuentro latinoamericano de trabajadores, y se esperan unas 75 personas de todo el continente.

 

Vendrán, por ejemplo, líderes de la Red Centroamérica por el Diálogo (CAD), de la Federación Sindical Mundial  y de la Red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos (LATINDADD).

 

Entre los expositores estarán el profesor argentino Alberto Croce, director de la Fundación SES; y Georgina Muñoz, directora de la Red Nicaragüense de Comercio Comunitario (RENICC).

 

El 28 de enero habrá tres mesas de discusión sobre autodeterminación de los pueblos y sobre cómo alcanzar espacios formales de participación ciudadana y de sectores populares en el proyecto de la CELAC. Luego las organizaciones sociales emitirán una declaración, para hacerla llegar a todos los presidentes de Latinoamérica.

 

Chavarría también se refirió a qué tanta apertura existe actualmente en la CELAC para que las organizaciones sociales expongan sus propuestas y resumió lo que los movimientos sociales esperan de una cumbre como la de la CELAC.

 

“La CELAC tiene un proceso sumamente corto de creación; solamente dos años, y lógicamente las pretensiones que nosotros vemos son muy importantes para que alrededor de los intereses de los ciudadanos de un continente los gobiernos estén obligados a desarrollar proyectos que vengan a combatir el desempleo, a desarrollar programas de seguridad social, a fortalecer la salud pública, la educación pública y que puedan crear un fondo o un banco latinoamericano, que pueda facilitar en mucho mejores condiciones los préstamos que necesiten nuestros países del continente”, explicó el dirigente.

 

Según un comunicado del Bloque Unitario Sindical y Social Costarricense, uno de los grupos que participa en la organización, el encuentro consistirá en conferencias, debates y actividades culturales.

 

 


viernes, 9 de enero de 2015

Automotores Orletti: Memorias de la dictadura argentina


Charla en el Espacio-memoria Automotres Orletti. Foto: Josué Arévalo
Por Fabiola Pomareda
 
El lugar se conserva muy parecido al año 1976, aunque en claro deterioro. En la planta baja funcionaba el taller mecánico y consiste en un oscuro y frío salón de unos 8 metros de ancho por 30 de largo, con cables y ganchos fijados en el techo, un parlante atado a una viga metálica y horribles bombillos fluorescentes. A mano derecha unas escaleras viejas de madera llevan a la segunda planta. Al entrar sentimos escalofríos; pero no es nada comparado con lo que dentro de poco veríamos y escucharíamos al recorrer la parte de arriba.


El ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio Automotores Orletti, funcionó en la zona oeste de la ciudad de Buenos Aires, en un antiguo taller mecánico ubicado en el número 3519-21 de la calle Venancio Flores, frente a las vías del tren. El barrio es Floresta, tranquilo, de casas bajas, predominantemente residencial. Es aquí donde yacen las memorias de la última dictadura militar en la Argentina y aquí donde están los recuerdos de las atrocidades a las que sometieron a quienes pasaron por este lugar.
 


La cortina metálica del taller Orletti, en diciembre pasado. Foto: Fabiola Pomareda
 
Los detenidos sólo recuerdan que los traían con los ojos vendados y los bajaban del carro. Los subían por una escalera y los metían en una especie de celda. Años después recordarían los detalles y los ruidos, ya que no sabían a dónde los habían llevado. Recordarían el sonido de la cortina metálica del taller, que se enrollaba al abrirse; el ruido del tren que aún pasa enfrente; y las voces y las risas de los niños cuando salen al recreo en el patio de la escuela Mauro Fernández, que colinda con el edificio.
Cuando llegamos, las cortinas metálicas estaban bajadas a la mitad. Nos recibe Alba Pereyra, argentina que trabaja junto a otros activistas en este lugar, denominado Espacio-memoria.
“Esto fue un centro clandestino de detención y la base de la Operación Cóndor”, dijo. Se calcula que aquí estuvieron secuestrados unos 300 ciudadanos uruguayos, chilenos, bolivianos, paraguayos, cubanos y argentinos. La mayoría continúan desaparecidos.
Orletti ha quedado inmortalizado en los textos producidos por diversos organismos de derechos humanos como la sede de la Operación Cóndor.
El centro funcionó entre el 12 de mayo de 1976 y el 3 de noviembre de 1976, precisamente el año en que se organizó la Operación Cóndor, un plan de coordinación de operaciones entre las cúpulas de las dictaduras de Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, con la CIA de los Estados Unidos, y que se extendió hasta los años 80s. Consistió en la vigilancia, detención, tortura, traslados entre países y desaparición de personas consideradas subversivas o contrarias al pensamiento político de las dictaduras. Se calcula que durante este período desaparecieron 50,000 personas en el Cono Sur.
Durante la dictadura militar que se instaló en la Argentina a partir del 24 de marzo de 1976 y hasta 1983, Orletti fue uno de los más de 500 centros clandestinos de detención, tortura y exterminio instalados en el país y uno de los 45 que operaron en Buenos Aires. Estuvo bajo la órbita del Primer Cuerpo del Ejército y la Secretaría de Inteligencia de Estado argentina (SIDE) y fue base de las fuerzas de inteligencia extranjeras, entre ellas el Órgano Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) y el Servicio de Inteligencia de Defensa (SID), ambos uruguayos, y la Dirección Nacional de Inteligencia chilena (DIS).
Celdas, cuartos de interrogatorios y salones de tortura en la segunda planta. Foto: Josué Arévalo
 
Los testimonios, el horror
La segunda planta de Orletti fue en el pasado una vivienda familiar que se conectaba con el taller. Subimos por una escalera y vemos el papel de las paredes descascaradas que llevan a un descansillo y luego a una cocina. Más allá empezamos a ver los cuartos. Tenebrosos, fríos, con marcas en las paredes, focos colgando del techo. Eran habitaciones con aislamiento acústico que fueron usados para los interrogatorios.
Dos salones más grandes tienen techos altos, ventanas con rejas desde las que no se puede ver el exterior y vigas metálicas en el techo. Fueron salas de torturas, donde por más que gritaran, nunca nadie escucharía a los de adentro. Los torturadores mantenían la radio a todo volumen para asegurarse de ello.
Quien nos guía en el recorrido es Ricardo Poggio, activista que trabaja en este Espacio-memoria.
Según nos cuenta Poggio, el primero en hablar de Orletti fue el periodista uruguayo de derecha Enrique Rodríguez Larreta Piera, quien llegó a Argentina buscando a su hijo desaparecido Enrique Rodríguez Larreta Martínez. El hombre fue identificado por los servicios de inteligencia, secuestrado y posteriormente llevado a Orletti, donde tenían a su hijo.
Esta es una parte del testimonio de Rodríguez Larreta en la denuncia judicial que presentó en 1977 en Londres: “La noche siguiente me toca a mí ser conducido a la planta alta donde se me interroga bajo tortura, como a los demás hombres y mujeres que estuvimos allí. Se me desnuda completamente, y, colocándome los brazos hacia atrás, se me cuelga por las muñecas hasta unos 20 minutos a 30 cm del suelo. Al mismo tiempo se me coloca una especie de taparrabos en el que hay varias terminaciones eléctricas. Cuando se le conecta la víctima recibe electricidad por varios puntos a la vez. Este aparato al cual llaman 'máquina' se conecta mientras se efectúan las preguntas  y se profieren amenazas e insultos, aplicándose también golpes en las partes más sensibles (…) No puedo precisar con exactitud durante cuánto tiempo se me torturó. Creo que en mi caso no fue más de media hora, pero en la mayoría de los casos las torturas duraban, según mis cálculos de dos a tres horas”.
Rodríguez Larreta fue eventualmente trasladado a Uruguay y liberado, al igual que su hijo.
Poggio también nos cuenta que en Orletti se dieron muchos casos de robos de bebés, que dieron a luz mujeres detenidas. Una de esas mujeres fue Macarena Gelman, nuera del poeta Juan Gelman. Vimos la habitación donde, embarazada de siete meses, estuvo detenida y fue torturada Gelman, junto a la cocina en la planta alta. Macarena Gelman, llamada igual que su madre, nació en cautiverio a fines de 1976 y fue entregada a un ex policía a principios de 1977. La joven fue recuperada en el año 2000 tras una incesante búsqueda y en el 2010 rindió testimonio en la causa judicial que se sigue por los crímenes perpetrados en Orletti.

El motivo por el cual se dejó de usar este sitio fue la fuga de Graciela Vidaillac y José Morales, el 3 de noviembre de 1976. Graciela estaba desnuda, amarrada y colgada de una de las vigas del techo, de uno de los salones por los que caminamos. Poggio nos cuenta la historia. Los represores se fueron a comer y cada 15 minutos venían a ver qué pasaba con ella. En un momento dejaron de venir. Ella escuchó que roncaban. Empezó a aflojarse las vendas y se soltó. Graciela encontró a su marido en un cuarto pequeño con otras personas y lo soltó. En ese momento los represores los vieron. Graciela le tiró a su marido una ametralladora que sus captores habían dejado allí y se produjo un tiroteo. Graciela fue herida en la axila izquierda; pero lograron bajar la escalera hasta la calle. A media cuadra había un depósito de camiones y a las 6 de la mañana y ante la vista de los vecinos ocuparon un camión y lograron huir. Después la pareja se exilió en México.
 
Foto: Fabiola Pomareda
 
La memoria histórica
 
Todos estos relatos, que aportan a la construcción de una memoria histórica en Argentina y en Latinoamérica, hacen pensar cómo el terrorismo de estado atravesó a toda una sociedad.
Desde el 2003 la Comisión de Derechos Humanos de Uruguayos en Argentina inició una campaña legislativa para lograr la expropiación del predio donde está Orletti. El 23 de marzo de 2009 la ciudad de Buenos Aires tomó posesión del inmueble.
Alba Pereyra ha seguido todo el proceso desde sus comienzos. La mujer trabajaba en la oficina central del Instituto Espacio para la Memoria (IEM) y escogió ir a trabajar en el Espacio-memoria Orletti porque tiene varios familiares que estuvieron presos y otros desaparecidos. En particular su padre fue víctima de la Operación Cóndor. Ella y su familia también estuvieron exiliados en Uruguay y posteriormente en España.
En el 2009 empezaron las tareas de investigación, preservación y sistematización de la información en este espacio; pero no fue sino hasta junio de 2014 que el grupo empezó a trabajar allí, organizando visitas guiadas, talleres, debates y ciclos de cine.
“El hecho de que se hayan expropiado estos lugares tiene que ver con una lucha de más de 30 años”, expresó Pereyra. “Es importante que estemos trabajando en estos lugares y hablando de lo que ocurrió aquí. Se ha logrado mucho del 2003 hasta hoy. Yo creo que la sociedad va a tratar de sostener lo que se ha logrado, que sigan apareciendo nietos, que se sostengan los juicios. Todo eso es una fortaleza para resistir a la derecha, porque hay una embestida nuevamente de la derecha en todo el continente”, continuó.
Georgina Andino es otra activista que trabaja en Orletti. Su padre, Jorge Andino, de 79 años,  fue detenido y estuvo encarcelado en un centro similar durante la dictadura. “Es importante que esto esté abierto y que invite a la gente a entrar”, opinó Andino.
Mientras que para Liliana Ferro, la transformación cultural que ha vivido la Argentina durante  los últimos 10 años es irreversible. “Hemos ganado una batalla cultural. Ahora los derechos humanos se enseñan en las escuelas, ahora lo que hizo el terrorismo de estado se enseña en las escuelas; cuando yo fui a la escuela no pasaba eso”, anotó la mujer, quien también guía los recorridos en el sitio.
En cuanto a la discusión de la diferencia entre lo que es un Espacio-memoria como Orletti y un museo, esto aún es un debate abierto en la sociedad argentina, así como la respuesta a la pregunta de ¿Qué contenido se le da a estos Espacios-memoria?
Para Pereyra, “un museo de la memoria puede estar en cualquier lugar y tener elementos traídos de cualquier lugar; mientras que estos espacios se recuperaron. Acá fueron los vecinos con las organizaciones de derechos humanos los que empezaron a hacer actividades para que todos conocieran dónde habían estado estos lugares”.
Poggio señaló que “un museo cuenta hechos precisos que sucedieron a lo largo de un tiempo; mientras que un espacio es un lugar que tiene vida y todo el tiempo se va enriqueciendo con los testimonios, las experiencias, las vivencias”.
“Hay marcas puntuales que hablan de que este es un sitio de memoria. La escalera vieja es uno de los sitios mencionados en todos los testimonios. La cortina metálica, con su sonido. Son confirmaciones del espacio. El gancho que quedó colgando aún es una prueba material que nos dice lo que estaba pasando ahí”, agregó Poggio.
Y enfatizó: “Estamos en una etapa de denuncia permanente y cuando decimos 'nunca más', eso significa denunciar a los responsables.
En marzo de 2011, un Tribunal de Buenos Aires condenó a penas de entre 20 años de prisión y cadena perpetua a cuatro represores que operaron en Automotores Orletti. Desde marzo de 2013 hasta la fecha el mismo tribunal ha juzgado a 25 imputados por delitos de lesa humanidad cometidos en el marco de la Operación Cóndor, en perjuicio de 106 víctimas.
Muchas veces las personas desconocen que estos hechos se produjeron y de ahí la importancia de las marcas que invitan a reflexionar sobre el pasado.
Cuando íbamos entrando a Orletti, esa tarde de verano, unos chicos conversaban en un espacio verde al frente del taller. Uno de ellos le dijo al otro: “Ahí mataron gente”.
La cortina metálica del taller Orletti estuvo bajada durante muchos años. Ya no más.

FOTOS: Ex Centro Clandestino Automotores Orletti (Argentina)

FOTOS: Ex Centro Clandestino Automotores Orletti
El ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio Automotores Orletti, funcionó en la zona oeste de la ciudad de Buenos Aires, en un antiguo taller mecánico ubicado en el número 3519-21 de la calle Venancio Flores, frente a las vías del tren. Es aquí donde yacen las memorias de la última dictadura militar en la Argentina y aquí donde están los recuerdos de las atrocidades a las que sometieron a quienes pasaron por este lugar.
(Fotos: Fabiola Pomareda, Buenos Aires, Diciembre 2014)
 
 





 
 













jueves, 11 de diciembre de 2014

La vida de una trabajadora, después del cierre de Cartex


Flor Marín Jiménez, en la cocina de su casa, en Quircot, Cartago. (Foto: Fabiola Pomareda)
 

Por Fabiola Pomareda / pomaredafabiola@gmail.com
Este artículo fue publicado originalmente en The Tico Times:

Flor Marín Jiménez tenía la sala de su casa llena de escarcha, fieltro y bolas de estereofón, con los que estaba fabricando decenas de adornos navideños que le encargaron de la escuela Guadalupe para la Fiesta de la Alegría. La mujer, de 36 años, vive en Quircot, de Cartago en una casa que comparte con su esposo, su tía y su primo y en este momento su única entrada es lo que le pagan por estas manualidades navideñas. Ella es una de las 1.250 trabajadores que fueron despedidas de la empresa textilera Hanes Brands Inc.

 

El pasado 7 de noviembre la empresa Hanes Brands Inc concretó el cierre de sus operaciones en Costa Rica. Esto significó el cierre de las plantas Cartex Manufacturera Gretex, en Grecia, y Cartex Manufactura Cartago, después de 28 años de producir ropa interior masculina en el país.

Los 1.250 trabajadores dejaron gran parte de su vida en estas plantas y la mayoría de los afectados son mujeres jefas de hogar y personas jóvenes.

 

Marín entró a trabajar a Cartex el 4 de junio del 2004 y durante 10 años cosió “boxers” (calzoncillos). Antes de eso trabajó en una empresa empacadora de palmito y luego en la textilera Bali, donde cosía brassiers. Fue por su experiencia como costurera que inmediatamente fue contratada en Cartex, contó.

 

La empresa, ubicada en el Parque Industrial de Cartago, ocupaba ocho naves, con aproximadamente 200 máquinas de coser en cada una, describió Marín.

“La mayoría éramos mujeres, madres solteras, jefas de hogar, de 18 años para arriba”, dijo.

Cumpliendo un horario de lunes a viernes, de 7 am a 5pm, Marín ganaba el salario mínimo de ¢52,000 a la semana. De ahí le rebajaban seguro, invalidez vejez y muerte, capitalización, y le quedaban aproximadamente ¢45,000 libres a la semana (unos $337 por mes). Pero si un trabajador sacaba más producción del mínimo que les exigían, recibía un incentivo monetario.

En septiembre la compañía Hanes Brands Inc. anunció que cerraría nueve plantas en cinco países y que recortaría el 12% de su fuerza laboral, ya que iba a reestructurar sus operaciones. En total eliminó 8.100 puestos de trabajo en Estados Unidos y Centroamérica (El Salvador, Honduras y Costa Rica), al tiempo que planeaba agregar 2.000 puestos en Asia.  

En Costa Rica la empresa informó de los cierres y explicó que se mudarían a Asia para reducir sus costos de producción, ya que los proveedores de telas se encontraban en China.

Los 1.250 trabajadores fueron despedidos con todos los derechos legales (liquidación, vacaciones y una bonificación extra para que se mantuvieran un tiempo mientras encontraban otro trabajo). Sin embargo, la situación económica es difícil y más aún para una trabajadora como Marín, quien enfrenta una lesión producto de su trabajo en la textilera.

La mujer contó que al principio hacía sólo una operación, que era el trasero del “bóxer”. Después de dos años hacía también el tiro del “bóxer”. Entonces hacía las dos operaciones, a veces medio día una y medio día la otra. En el 2010 la reentrenaron y fue multiuso o lo que llaman “multifuncional”.

 

 

Fue cuando me empecé a enfermar del hombro, debido a ese cambio que hacían conmigo, que me ponían en las dos operaciones”, contó Marín.

“Tal vez yo estaba medio día en una operación y me tocaban el hombro y me decían 'vaya y haga la otra' y yo tenía que ir, diay era mi trabajo. Ya me habían reentrenado para esa operación; pero no me daban la ergonomía en las máquinas. Yo me sentaba en cualquier máquina. Podían haber máquinas de un tamaño, más grandes que yo y aún así tenía que sentarme”, explicó la trabajadora.

“Yo tenía que amoldar el cuerpo mío a la máquina, con los pies guindando, porque yo trabajaba como jorobada por la máquina. El folder, donde uno mete la tela, estaba al final. Entonces yo tenía que inclinarme. Hay veces me tocaba ahí ocho horas (…) Era demasiado el esfuerzo que yo tenía que hacer y la cambiadera de cuerpo y de posición y las máquinas era totalmente diferente”, indicó la mujer.

Y continuó: “Ahí, vea, yo no aguantaba ni la espalda ni el hombro. Pero ya en la noche, vea, yo me ponía a llorar del dolor del lado izquierdo. Pero ya grave grave, que yo decía 'lo que me va a dar es un infarto', porque yo no aguantaba el pecho ni la paleta [omoplato]”.

“Había otras muchachas igual que yo y más de una se fue porque aguantaron mucho pero no aguantaron como aguanté yo”, se lamentó.

Marín explicó que ya para el 2012 constantemente la cambiaban de una operación a otra y, por lo tanto, de una máquina otra constantemente. “Ya fue cuando me agarraron de su changuito, que vaya aquí, que vaya allá”, dijo.

Fue en ese momento cuando la mujer ya no soportó más el dolor y asistió a una Feria de la Salud, donde pagó para que le hicieran un ultrasonido. Luego acudió al médico de la empresa a contarle de su padecimiento y enseñarle el ultrasonido; posteriormente la remitieron al Instituto Nacional de Seguros (INS). Ahí le dijeron que la iban a incapacitar por 15 días y a hacer otro ultrasonido. Marín fue diagnosticada con bursitis (hinchazón e irritación de un saco lleno de líquido que actúa como amortiguador entre los músculos, los tendones y los huesos) e inflamación del tendón supraespinoso.

“[La doctora ] dijo que yo ya no podía coser más”, afirmó Marín.

En agosto de este año el INS envió una carta a la empresa solicitando la reubicación de la trabajadora. La compañía decidió estudiarla. Marín duró alrededor de tres meses incapacitada.

“Cuando regresé de la incapacidad decidieron despedirme porque según ellos ya no les servía, porque según ellos ya no tenían espacio para mí”, relató.

Marín fue despedida el 26 de agosto. Una semana después anunciaron el cierre de la empresa.

Actualmente Cartex Manufactura cerró sus puertas para siempre en el Parque Industrial de Cartago. Las trabajadoras despedidas buscan empleo donde sea para poder mantener a sus familias. Marín también; sin embargo, al mismo tiempo tiene que lidiar con su lesión, la terapia, los medicamentos y ver si le corresponde una posible indemnización por este daño físico que fue causado mientras trabajaba en la textilera.

Marín recibe un tratamiento que consiste en que le infiltran el brazo; es decir, le introducen una aguja hasta el hueso para inyectarle líquido regenerativo. Su próxima infiltración será en febrero. También está recibiendo terapia física en el INS de Cartago y debe tomar celebra (antiinflamatorio) y amitriptilina. En este momento está a la espera de que cierren su caso en el INS.

“Igual, yo no espero mucho de eso, porque eso es dependiendo, si usted queda ya inválido, ya ellos estudian mucho el caso y ven qué pueden hacer por usted pero en el caso mío, que yo todavía tengo el brazo, que lo puedo mover, es mínimo lo que le van a dar a uno allí”, explicó refiriéndose a una posible indemnización.

“Yo lo que hago es seguir, porque diay, hay que seguir, al menos yo aquí hago la comida, hago oficio, todo lo normal que hace una mujer”, expresó.

Marín está buscando empleo haciendo labores domésticas. Hace años sacó un curso de computación y otro de manipulación de alimentos en el INA. Ahora piensa sacar uno de repostería. “A mí me gusta mucho cocinar; es lo que más me gusta”, afirmó.

Al preguntarle ¿Qué le dejó su trabajo en Cartex? Responde: “Vea, yo no puedo ofender a dios ni nada. Ahí se ganaba con el esfuerzo suyo y yo siempre me esforcé mucho por hacer más del cien, por ganar un poquitito más porque mi sueño siempre fue tener casa”.

 

domingo, 30 de noviembre de 2014

Documental El Codo del Diablo: repensar la narrativa del pasado democrático costarricense

Foto: Cortesía Producciones La Pecera y Ceibita Films


Fabiola Pomareda / pomaredafabiola@gmail.com

Este artículo fue publicado originalmente en The Tico Times:

‘El Codo del Diablo’ forces viewers to rethink narrative of Costa Rica’s democratic past


El recientemente estrenado documental histórico costarricense El Codo del Diablo, un viaje que revela parte de la historia oculta de Limón y los detalles de un terrible crimen que consternó a Costa Rica en 1948, fue premiado como mejor largometraje documental centroamericano, en el Festival Internacional de Cine en Centroamérica Ícaro.

 

El próximo lunes 1 de diciembre se exhibirá a las 8:30 pm en el Cine Magaly.

 

El largometraje documental narra la historia de Setico, un niño de 12 años que toma un tren desde Limón a San José en busca de su padre, uno de seis prisioneros políticos que fueron asesinados en un siniestro lugar por donde transcurría sinuoso el ferrocarril que comunicaba San José con el Atlántico.

 

La noche del 19 de diciembre de 1948, seis presos políticos de Limón fueron ejecutados a sangre fría por un grupo de militares en ese punto conocido como el Codo del Diablo. El hecho se dio después de la Guerra del 48, durante el gobierno de la Junta, dirigida por José Figueres Ferrer.

 

En ese momento los asesinos presentaron una débil coartada y si bien el crimen se investigó y se condenó a quienes lo ejecutaron, ninguno cumplió su condena. Todos fueron ayudados a escapar del país por las autoridades y se ha sugerido que nunca se quiso investigar el papel que habrían jugado altas personalidades políticas como Gonzalo Facio y Edgar Cardona.

 

El documental, dirigido por los hermanos Antonio y Ernesto Jara, se centra en el drama humano que vivieron los familiares de las víctimas, especialmente esposas e hijos, y quienes han preservado la memoria histórica de estos hechos.

 

Aquí se puede ver el tráiler:

Trailer El Codo del Diablo from Ceibita Films on Vimeo.


Se filmó en la ciudad de Limón, en Cieneguita, Siquirres, Estrada y el puente sobre el río Matina y fue producido por Producciones La Pecera y Ceibita Films, con un equipo de producción integrado por Alejo Crisóstomo, Kattia González, Clea Eppelin y Marcela Esquivel, entre otros.
 
Contó con el apoyo del Centro Cultural de España, el fondo Cinergia, el programa Proartes del Teatro Melico Salazar y del programa Ibermedia.
 
A continuación un extracto de la entrevista con el historiador Antonio Jara.

El historiador Antonio Jara, en las inmediaciones de la Universidad de Costa Rica (UCR). Foto: Fabiola Pomareda
 

¿Por qué se dice que es una historia oculta?

“Es una historia oculta en el sentido de que no forma parte de lo que oficialmente se recuerda cuando nos hablan de los procesos  que se vivieron en Costa Rica a mediados de siglo, principalmente lo que fue la Guerra Civil.

Primero, la Guerra Civil es un proceso político complicado y hay una visión a veces un poco simplista de lo que ahí estaba en juego. La opinión pública lo ve como una guerra en la que se luchó por las elecciones y una vez que acabó se estableció el sistema democrático y se abolió el ejército y ya el país entró en una etapa de estabilidad. Y esto es un crimen que de alguna manera cuestiona esa visión porque sucede ocho meses después de terminada la guerra, cuando nominalmente el ejército no existía y tenemos un caso de violencia política cometido por militares. Y no sólo es cometido por militares sino que gran parte de su argumento de defensa es precisamente que ellos son militares, estaban siguiendo órdenes, debían estar cubiertos por el fuero militar y que una corte no los puede juzgar.

Ese primer elemento que como que no calza fue lo que primero me llamó la atención del caso, antes de pensar en hacer un documental”.

¿Cómo llegó a esta historia?

“Yo di con esta historia por primera vez con un trabajo cuando estaba en la Maestría aquí en la Universidad, a partir del expediente judicial. Entonces escribí un artículo. Eso fue hace muchos años y a partir de ahí quedó el interés. Yo lo comentaba con mi hermano, que se dedica a hacer videos, que yo creía que ahí había una buena historia para hacer algo más audiovisual”.

¿Cómo fue el proceso de encontrar a los familiares de las víctimas que compartieron su testimonio?

“De alguna manera la memoria oficial había borrado a estas víctimas y la memoria de la izquierda militante los había convertido en un símbolo de algo más colectivo. Pero todavía había un faltante. Las personas. Estas seis personas que murieron. ¿Quiénes eran? ¿Quiénes recordaban sus vidas? ¿De dónde venían? ¿Qué habían hecho?

Cuando empezamos el proceso de asesoría para el documental con Everardo González, un documentalista mexicano que ha hecho unos trabajos bien interesantes, él nos decía: 'Bueno, ustedes tienen que ir a buscar quiénes son sus personajes. Quienes son los que pueden contar esta historia. Vayan a Limón, ¿quién recuerda esto? ' y empezamos a salirnos de los libros y de los documentos judiciales y a ir a los lugares.

Nos encontramos primero con la familia de Octavio Saénz y uno de ellos que tiene un programa de radio en Limón había entrevistado a Federico Picado y dimos finalmente con Federico Picado y como es Costa Rica, todo empieza a conectarse y al final la gente se conoce por muchas vías y pudimos ubicar a descendientes de todas las victimas poco a poco. Hemos encontrado familiares de todas las víctimas”.

¿En qué momento sintió que esta era una historia que contarla a como diera lugar?

“Creo que cuando encontramos a los familiares, además de lo que ellos nos podían hablar de sus papás, eran ellos mismos, sus voces, sus rostros, gente que había guardado una experiencia que los marcó de niños y hasta ahora sentía que la podía contar. De repente eso nos conmovía a nosotros mismos y ojalá eso se transmita en el documental; y eso es lo que nos impulsó a mostrarlo”.

¿Cuánto tiempo duró el proceso?

“Hubo una investigación del  expediente judicial que yo hice hace años que nada más sembró ahí la duda. Pero ya desde que empezamos a tratar de escribir este guión tienen que ser ya casi tres años, desde los primeros intentos”.

Foto: Cortesía Producciones La Pecera y Ceibita Films


¿Qué anécdotas de la filmación puede compartir?
“Al puro inicio de la investigación nosotros teníamos la intención de ir a buscar el lugar. Ya el tren no hace el recorrido; pero el lugar del Codo del Diablo es conocido, incluso por gente que no conoce el crimen. Lo conoce la gente que se acuerda del trayecto del ferrocarril. Era un punto de referencia porque era una curva muy pronunciada, las ruedas del tren chillaban y estaba el río aquí abajo.
Nos contactamos con Freddy Menéndez, que es militante de Vanguardia Popular y vive ahorita en Bataan. En los años setenta fue un dirigente importante de la zona y con él nos fuimos. Ahí no sólo está el tema de que Limón es una zona difícil, que tiene muchos problemas sociales y económicos. Ese mismo día estábamos yendo con nuestro equipito de filmación, que tampoco es súper grande, por la línea del tren y había varios grupos de gente que se estaban robando rieles de tren, cargándolos. Freddy sacó su gran machete llamado La Conga, así nada más para impresionar. Freddy tiene como 70 años pero es un tipo grande y nos sirvió, no sólo de guía, sino también de carta de presentación para no parecer tan indefensos.
Lo que sí nos impresionó fue que a medida que nos íbamos acercando, la línea del tren en realidad ha ido desapareciendo, no sólo porque se la han robado sino porque el mismo río se ha ido comiendo parte de la montaña. Ahorita mismo hay la construcción de una represa que ya inundó bastante de eso. En ese momento nos llamó mucho la atención que un hecho que fue muy importante en su momento, incluso fue un escándalo, desaparece y ahora el mismo lugar físico desaparece también”.
¿Qué barreras tuvieron?
“Pues algunos de los familiares prefirieron no hablar, no querían personalmente hablar del asunto. Y por otro lado, había un par de materiales de archivo que nos hubiera gustado poder usar, que por cuestiones de permiso no se pudo. Había un discurso de Óscar Arias del 88, que cerraba muy bien algo que queríamos decir sobre cómo recordábamos este periodo. Nos hubiera gustado usarlo, era un discurso muy bueno donde decía que en Costa Rica, desde el 48 ninguna mujer tuvo que llorar a su hijo por culpa de un soldado con botas, que nadie fue a la cárcel por lo que pensaba, que nunca nadie tuvo que salir del país por persecución política y lo que nos estaba contando esta gente era que varios de ellos tuvieron que salir del país después del crimen. Los padres de algunos de ellos estuvieron presos por haber tenido una militancia comunista y la denuncia principal la hacen las madres de los que murieron y sus testimonios están ahí en el documento judicial”.
¿Por qué en el país se hace tanto énfasis en la abolición del ejército y se niega este tipo de violencia política?
“Yo creo que es una manera un poco triunfal de plantear el asunto. De entrada estoy totalmente a favor de la abolición del ejército. Creo que a la larga ha sido un elemento importantísimo para el desarrollo político e institucional de Costa Rica, que no por eso es perfecto; tiene otro montón de problemas, pero sí es un elemento importante. Sin embargo, creo que tal vez se ha constituido en una narrativa un poco heroica. El triunfo de [José] Figueres viene acompañado por la democratización y la desmilitarización y entonces cualquier elemento que de alguna manera no calza con esa visión, es mejor bajarle el volumen o decir 'no fue importante'. Incluso hay formas de normalizar la violencia, decir 'bueno, es que fue una época complicada' o 'a saber en qué andaba metida esta gente', o 'no, es que esta gente allá en Limón eran muy violentos', casi que convertirlo en un hecho extraordinario y esa es una manera fácil de evitar cuestionar qué era lo que estaba pasando en ese momento.
La abolición del ejército fue un proceso político que tuvo un costo, en el que se marginó y se expulsó de la arena política a un grupo importante de gente. Esa separación de la política de las organizaciones de trabajadores y partidos de izquierda se hizo de una manera arbitraria y violenta y marcó la cancha del espacio político de Costa Rica por muchas décadas después. Es decir, el anticomunismo se vuelve parte de cómo se ve la política en Costa Rica”.
Documental El Codo del Diablo

Lunes 1 de diciembre
8:30 pm
Cine Magaly
https://www.facebook.com/elcododeldiablo

 

 

 

 





 

lunes, 24 de noviembre de 2014

Violencia contra las mujeres y nuevas tecnologías: Expresiones de la misma violencia

Foto: APC.org

Fabiola Pomareda / pomaredafabiola@gmail.com

Este artículo fue publicado originalmente en The Tico Times: Violence against women in the age of new technology

“Te escribí por Whatsapp y no me has contestado, pero vi que estabas en línea”;

“¿Qué haces, con quién estás?”;

“¿De veras estás en el brete? Mandáme una foto”;

“He visto que te has conectado al Facebook de madrugada ¿Con quién chateabas?”;

“¿Quién es ese que ha agregado al Facebook?”;

“Si no me contestas voy a colgar una foto tuya sin ropa en Facebook”.

 

Estos son sólo algunos ejemplos de violencia contra las mujeres ligadas a las nuevas tecnologías.

Cada vez son más comunes los relatos de mujeres que encuentran en sus celulares, cuentas de correo, redes sociales, mensajería instantánea, nuevas expresiones de la violencia que se traducen en violación a la intimidad y control por parte de sus parejas o ex parejas.

 

Margarita Salas, activista feminista costarricense, aclaró a Tico Times que estas son nuevas expresiones del mismo fenómeno. 

 

“Esto no es nuevo, en el sentido de que las mujeres hemos sido sujetos de violencia por parte de los hombres y por parte de la sociedad en general desde hace muchísimos años. Ahora esta violencia se extiende al ámbito de los espacios digitales y lamentablemente con pocos mecanismos para combatirla porque todavía hace falta conciencia sobre el papel que están jugando estas redes sociales sobre la vida de las personas”, dijo Salas.

 

La activista citó varios ejemplos, incluyendo páginas de Facebook y una página web donde se publican fotos de mujeres costarricenses incluyendo menores de edad. The Tico Times se abstuvo de publicar el nombre del sitio web, por su contenido ofensivo y de menores de edad. Algunas de estas páginas han existido por algunos años y exhiben mujeres con poca ropa en situaciones denigrantes, haciendo mención discriminatoria a su estatus socioeconómico.

 

Otro fue el caso de una estudiante de secundaria, que estaba siendo acosada por sus compañeros de colegio. Un grupo de compañeros creó un perfil de Facebook falso de ella usando la foto de su cara pero superponiéndola a imágenes pornográficas. También pusieron anuncios que indicaban que ella ofrecía buscaba encuentros sexuales y vendía sexo, con su número de teléfono. Los jóvenes fueron procesados judicialmente, indicó Salas.

 

Y también hay varios casos de hombres que difunden en las redes fotos o videos de sus ex-parejas desnudas como mecanismos de venganza.

 

“Hay que comprender que todo esto se enmarca dentro de una sociedad machista, que tiene una doble moral con respecto a las mujeres. Porque ¿por qué las mujeres no toman fotografías de sus ex-parejas desnudas y las difunden? Pues porque la penalización que pesa sobre los hombres con relación a sus cuerpos es mucho menor que la que pesa sobre las mujeres. Las mujeres estamos constantemente bajo la lupa de juicio sobre lo que hacemos con nuestro cuerpo, por tener que demostrar la virginidad, o la pureza, o la castidad. Si una foto de una mujer desnuda en redes tuviera el mismo peso que tiene una foto de un hombre desnudo en redes, no estaríamos frente a estos mecanismos de extorsión”.

 

El Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU) y la Red Feminista contra la Violencia hacia las Mujeres están invitando a todo el país a protestar por esta y todas las formas de violencia hacia las mujeres en una gran marcha mañana martes 25 de noviembre.

 

Para Ana Hildalgo, coordinadora del área de violencia de género del INAMU, el uso de los celulares y la Internet como mecanismo de vigilancia y control sobre la vida de las mujeres no es un fenómeno nuevo.

 

“Esto ya se daba cuando sólo existía el teléfono. Hay hombres que utilizan el teléfono de manera continuada y permanente para controlar a las mujeres, para saber a dónde están, para tratar tener control de todo el uso de su tiempo y su ubicación permanentemente. Y cuando no existe alguna relación, hay unos que continúan su relación de acoso contra las mujeres con el celular”, afirmó Hidalgo, en entrevista con Tico Times.

 

“De lo que se trata es del control durante la relación y este mecanismo sigue la misma lógica de manifestar la posesión, el control, el poder sobre esa persona y el efecto que tiene en ella es que le genera temor ante la imposibilidad de resguardar su intimidad. Es una forma de violencia emocional, psicológica”, añadió Hidalgo.

 

Sin embargo, la funcionaria indicó que en Costa Rica aún no existen datos sistematizados sobre la incidencia de esta violencia.

 

De acuerdo con la campaña internacional “Dominemos la Tecnología”, “el hostigamiento en línea o ciberacoso es el uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs) para monitorear, rastrear y acosar a alguien, provocando angustia y temor por su seguridad personal”.

 

Esto incluye enviar amenazas o acusaciones falsas vía blogs, chats o celular; enviar comunicación no deseada y frecuentemente, con insinuaciones sexuales; robar la  identidad o información personal; y espiar, registrar o rastrear el uso de la computadora o Internet sin permiso.

 

El “Informe sobre los vínculos entre la Violencia de género y la tecnología”, elaborado por la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC) señala que quienes cometen este tipo de violencia usan los servicios de localización de los celulares, obtienen contraseñas y vigilan los mensajes de texto y las llamadas entrantes. También usan las TICs para obtener y distribuir fotos y grabaciones íntimas y sexuales de mujeres sin su autorización. Y en algunos casos se han utilizado avisos o mensajes falsos en Internet para atraer a las mujeres hacia situaciones en las que sufren agresiones sexuales.

 

Isabel Rojas, investigadora social en la Cooperativa Sulá Batsú, que trabaja el tema de TICs y mujeres en Costa Rica, explicó que en el uso de la tecnología se debería usar la misma lógica que en la vida cotidiana.

 

En algunos casos todo empieza por solicitar la contraseña. “Muchísimas veces se escucha en las parejas que se piden la contraseña como una muestra de confianza y para demostrar que no se está haciendo nada que se tiene que esconder”, dijo Rojas.

“Pero igual que usted  no tiene por qué darle las llaves de su casa a una persona, tampoco tiene que darle a otro su contraseña de correo ni la contraseña para accesar a su teléfono, porque todo esto está violentando su privacidad. Se tiene que tener claro el límite de lo personal y lo privado y no se tiene que transgredir este límite. Solicitar o intercambiar contraseñas es incorrecto”, agregó la profesional.

 

“Usted no debería tener que justificar lo que está haciendo, a la hora en que lo esté haciendo en las redes sociales. O si no puede contestar un mensaje inmediatamente no tiene por qué justificar esas cosas ante ninguna otra persona”, enfatizó Rojas.

 

En este sentido, Salas comentó que hay una confusión frecuente de plantear los comportamientos de posesión, conocidos como celos, como si fueran manifestaciones de cariño.

 

“El comportamiento que estamos viendo aquí tiene que ver con reclamos orientados al control. No se trata de que yo estoy preocupado por vos. Se trata de que estoy molesto porque vos no contestaste cuando yo indiqué que tenías que contestar. Es importante que recordemos que las mujeres tenemos derecho pleno a la autonomía y a estructurar nuestro tiempo y nuestras vidas de la manera en que creamos conveniente”, destacó Salas.

 


El daño que experimentan las mujeres por este tipo de violencia es principalmente psicológico y emocional e incluye miedo, enojo, estrés y depresión.

 

Rojas dijo que el daño se manifiesta de la misma forma que cuando una persona está sintiendo una agresión verbal, física o emocional.

 

“Las personas están ansiosas, preocupadas, no están disfrutando realmente lo que están haciendo en ningún momento. Están en todo momento pensando 'tengo que contestar', 'tengo que estar pendiente de los mensajes que me llegan', 'no pueden tomarme fotos en ninguna parte', 'no pueden etiquetarme'. Todas estas cosas son señales de que las personas están sufriendo algún tipo de violencia usando estas tecnologías”, señaló Rojas.

 

Algunos agresores piensan que como están cometiendo actos de violencia en forma anónima y a distancia de las mujeres a los que van dirigidos, es más difícil identificarlos y denunciarlos ante la justicia. No obstante, los actos dejan rastro en el teléfono o en el ordenador y pueden ser perseguibles.

 

Hidalgo dijo que esta violencia se puede denunciar y para reportar esos abusos, la persona afectada puede guardar los mensajes de texto, de voz o de Facebook, que se pueden usar como pruebas.

 

En el caso de las llamadas telefónicas, se puede denunciar que se está cometiendo el delito de llamadas perturbadoras y solicitar a un juez que ordene a la compañía telefónica el registro de las llamadas entrantes. Este registro se puede usar como prueba.

 

“A veces se hace una separación entre el mundo real y el mundo virtual y no hay que equivocarse; lo virtual es absolutamente real. Igual que es importante recabar pruebas de cualquier forma de hostigamiento para plantear las denuncias respectivas, en este caso también lo es. Cabe la denuncia ante las mismas instancias que manejan las denuncias de violencia contra las mujeres”, dijo Salas.

 

La activista informó que toda compañía proveedora de servicios de Internet, por ejemplo, está obligada a guardar durante cierto tiempo la información que transita por sus servidores y a un usuario se le podría suspender su servicio de Internet  si se comprueba que está usándolo violando las normas éticas.

 

Según Salas, “cuando se firma un contrato con una compañía para servicios de Internet, la persona se compromete a que no lo utilizará para actos delictivos o contrarios a las buenas costumbres; entonces la violencia contra las mujeres es definitivamente una causal para suspenderle el servicio a un usuario”.

 

“Que no se equivoquen las personas. Es posible detectar dónde está ubicada una computadora que está siendo utilizada para el envío de este tipo de mensajes”, recalcó.

 

Asimismo, cuando se está frente a fenómenos más complejos como suplantación de identidad y no se sabe exactamente quién es el agresor, hay una Fiscalía de Delitos Informáticos, ante la que se puede denunciar este tipo de violencia.

 

Para Rojas, más que vacíos legales para procesar estos delitos en el país, lo que hay es desconocimiento.

 

“La mayoría de la gente desconoce que puede denunciar a una persona que está cometiendo esta violencia y la gente desconoce que puede ser denunciada por estar cometiendo este tipo de delitos. La gente cree que detrás del teléfono y detrás de la computadora deja de existir como persona y no puede ir a la cárcel, y lo que hace no tiene implicaciones legales; pero sí las tiene.

 

Marcha “Sin retroceso: Defensa y avance de los derechos”

Fecha: Martes 25 de noviembre, 9 am.

Lugar: Sale del Parque de la Merced hacia la Asamblea Legislativa